Homenaje celebrado a un mito para el beticismo
Bienaventurados
De niña leí en algún sitio una letra que me sorprendía y se me grababa para siempre en mi memoria. La firmaba un tal Pedro Buenaventura y decía así:
“Lo coronaron de espinas y lo amarraron con cuerdas, y en su lamento decía: ¡Viva el Betis manquepierda!”. Ese nombre ya no se me olvidaría nunca.
Cada uno tenemos un ídolo de nuestro Betis según sea la generación en verdiblanco que nos tocase vivir, la mia es la de Rafael Gordillo, porque él significa mi Betis, él me lo descubrió y con él me identifico, pero hay una persona que ha sido el Betis para beticos de muchas generaciones, y que curiosamente está muy relacionado con el mio, ya que él se fijó en Gordillo por sus largas piernas a sus quince años, sabiendo que era un diamante en bruto.
Este betico de aspecto humilde es uno de los hombres que más ha trabajado por el Betis en las ultimas décadas, ha sido Secretario Técnico, coordinador de la cantera, entrenador del filial y del primer equipo o delegado de campo. Una persona que lleva toda una vida en el club de nuestros amores, alguien que nació en el Centro de Sevilla («En el centro yo nací y no me gusta decirlo por no querer presumir») y se quedó en la otra orilla del rio por el amor a una sevillana que tenía la gracia de vivir en la calle Betis.
Le he visto siempre que el Betis ha estado alegre, escribiendo letras de sevillanas inolvidables, ocupando el asiento del entrenador en situaciones difíciles, incluso salvándonos de la segunda división y sobre todo, le he visto a él siempre que he vivido algún acontecimiento de mi equipo, porque es el beticismo personificado. Asegura que el Betis le ha sacado de la muerte, como ocurrió en una ocasión en donde el grito del “Betis, Betis,” llegó a salvarle la vida.
Es historia viva, una verdadera enciclopedia en verdiblanco, un ejemplo de amor por el club de sus amores, alguien que forma parte de este sentimiento tan maravilloso que es el beticismo.
Una vez le preguntaron que era el Betis, a lo que él contestaba con estas palabras:
“El Betis es una forma de comportamiento en la vida. Aunque no existiera el Betis, habría ese sentimiento, esa conducta tolerante ante la vida. Pero como hay un Betis, lo hemos aplicado al fútbol, y el equipo está por encima de todas las cosas. El Betis es un sentimiento”
La Peña Betica Rafael Gordillo le ha rendido un merecido homenaje, cuando el verdadero homenaje nos lo ofrece él cuando se le llenan los ojos de lágrimas hablando de la grandeza del Real Betis Balompié y dándonos la noticia de que no querían verle más por el hospital ni en fotografía.
Querido Pedro, tu eres nuestro Betis, gracias
Reyes Aguilar


